Cuando imaginamos la ciudad que queremos, es imposible escapar del paradigma de la movilidad. No solo se trata de cómo o por qué nos trasladamos, sino que son las formas de movernos las que nos abren las puertas para explorar y vivir nuestra experiencia en la ciudad, las que nos identifican como ciudadanos inclusivos, coherentes e innovadores. Por eso trabajar para la movilidad es trabajar por nuestra propia identidad como ciudadanos.

Este eje abarca todos los modos de transporte: terrestre, ferroviario, marítimo y aéreo. Debemos pensar en medios de transporte variados tales como los colectivos, las bicicletas, los trenes, los autos y por supuesto también los peatones. Los sistemas de transporte deben ser seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos y contribuir a mejorar la seguridad vial y el aprovechamiento del espacio público.