Las ciudades se transforman, crecen y adquieren nuevas necesidades. Lograr que las comunidades tengan una convivencia pacífica e integradora, es una forma de mejorar la calidad de vida de los habitantes. Para ello, se vuelve fundamental el desarrollo de políticas públicas de prevención y la aplicación de mejores prácticas para la utilización pacífica de las vías y espacios públicos.

Este eje, busca generar propuestas que posibiliten el goce y pleno ejercicio de las libertades, derechos y garantías de los ciudadanos.